Edificio Bacardí

Ya para finales del XIX el Ron Bacardí gozaba de una fama considerable dentro y fuera de Cuba. Su creador, Don Emilio Bacardí, era un español de origen que radicaba en la isla y de quien se dice poseía un murciélago como talismán, el cual usó como logo en la primera destilería con la que comenzó a amasar su muy reconocida fortuna.

Se sabe que la firma Bacardí ostentaba el título de "Proveedores de la Casa Real Española". Esta condecoración le fue entregada en 1886 gracias a los poderes curativos que el licor Bacardí efectuó sobre una grave enfermedad que padeció el rey español Alfonso XVIII en la infancia.

Con tanto linaje y tradición, no pudo Don Emilio menos que desear una sede digna de la calidad de su bebida y así en 1920 comenzó la construcción de esta fastuosa joya arquitectónica representativa del Art Decó, corriente de moda en aquellos años.

El edificio fue diseñado por los arquitectos Esteban Rodríguez Castells, Rafael Fernández Ruenes y José Menéndez. Su construcción costó alrededor de 400,000 pesos, y duró 5 años. En su momento, la punta de su torre central fue el punto más alto de Cuba.

Corona esta torre el famoso murciélago, emblema de la familia y logo de la marca de bebidas. El granito que se usó en la fabricación del edificio fue importado de Bavaria y de Noruega. De este último país habían sido las primeras mieles que se utilizaran en la confección del ron.

El color de las locetas de cerámica que tapizan los pisos superiores tienen un tono amarillo brillante en alusión a los rones blanco y dorados que para entonces la famosa firma exportaba.

Como colofón, la planta alta y la torre, elevadas ambas piramidalmente, son de un exquisito y llamativo diseño que alterna franjas azules y pardas con brillantes paneles dorados.

La riqueza de su decoración interior está dada fundamentalmente por la belleza natural de sus mármoles, traídos de Europa, y por la complementación con accesorios típicos del Art Decó como lámparas, herrajes, dibujos, etc.

En el año 2001 el edificio fue restaurado gracias a la cooperación de una firma italiana. Conserva en su interior toda la decoración original en muy buen estado así como el exterior del edificio.

Actualmente radican en el representaciones de firmas turoperadoras y otras agencias. El visitante puede acceder al interior del edificio y disfrutar del bar que se encuentra en el mezanine.