Parque Lenin

Lenin's monument  in Lenin Park

El Parque Lenin es un majestuoso jardín preferido por los habaneros como lugar de esparcimiento por su ubicación distante de la ajetreada vida urbana, no por casualidad se le denomina "el pulmón de la ciudad".

Esta es un área de 760 hectáreas, localizada hacia el suroeste de la Ciudad de La Habana. Entre el verde natural que hoy distingue la zona, destacan también; un parque de diversiones, un complejo de amplias piscinas, restaurantes y cafeterías para diversos gustos, un tren de vapor del siglo XIX que recorre las locaciones del parque, un acuario, un anfiteatro, una galería de arte y otros.

Todo esto evidencia que el Parque Lenin es un sitio ideal para entrar en contacto directo con la vida sana que nos brinda la naturaleza. Allí se puede disfrutar de cerca el puro rodeo cubano, en un centro que sirve de sede a prestigiosas exhibiciones y competencias de practicantes de este deporte cubanos y foráneos. El parque posee un gran lago donde se puede montar botes o bicicletas acuáticas, así como pasear a caballo por sus llanuras.

No importa que muchas familias cubanas lo visiten cada fin de semana, este jardín de dotes paradisíacas, tiene siempre sitio para todos.

Quien ve hoy por primera vez el basto terreno donde se enmarca este centro de recreación, con la apariencia de un gran bosque tropical, no podría creer que todo esto, naturaleza inclusive, debió crecer sobre un área de fuerte deforestación, cuyos suelos se encontraban extremadamente erosionados y con muy escasa capa vegetal.

Lenin ParkFue necesario reimplantar allí unos 80 000 árboles de más de 3 metros y semejante cantidad de posturas, que fueron convenientemente distribuidos. Incluso tierra más fértil se requirió transportar en grandes cantidades al nuevo edén, que fuera diseñado del modo mejor acoplable con la funcionalidad de la instalación.Hoy crecen a sus anchas árboles como Yagrumas, Pinos y Araucarias, Palmas, Cedros, Almácigos y otros. Por entre ellos y junto a inmensas lagunas, también de origen artificial, puede pasearse ahora como si estuviésemos y de hecho lo estamos, en un idílico paraje de leyenda.

No existe un cubano que no guarde un bello recuerdo del Parque Lenin, sea por las actividades que ha podido disfrutar en cualquiera de sus instalaciones, o simplemente por echarse a dormir una siesta, leer, compartir, etc, debajo de uno de sus frondosos árboles, respirando a todo pulmón desde "el pulmón de la Habana".