El Vedado

El Vedado es como la otra Habana, una continuidad de su historia desde otra época, pero tan encantadora y genuina como siempre.

Según los autores de la Guía de Arquitectura de la Habana, El Vedado nació como resultado de una propuesta de ampliación de la ciudad aprobada en 1859 para ejecutarse en la zona que actualmente ocupa, antaño sitio de buenos bosques y colinas cársicas que casi desaparecieron por la demanda de piedras para construir, extraídas y procesadas en varias de las más importantes canteras capitalinas, ubicadas en sus inmediaciones. Esta zona debe su nombre al hecho de declararse en el siglo XVI campo "vedado" para construir y abrir caminos que facilitaran operar a los piratas, y que más o menos se extendía desde la calle de Infanta hasta la desembocadura del río Almendares, mientras que de norte a sur, iba desde la costa hasta las alturas de la Universidad.

El Vedado fué la última obra colonial, a finales del siglo XIX bajo severas exigencias urbanas que disponían construir aceras y guardar distancia prudencial entre las casas, observando el orden estricto de sus manzanas para que pudiese conformarse con anchas calles y avenidas. Dotaron así los españoles a La Habana de las principales medidas de planificación metropolitana desarrolladas hasta entonces. Una de las características más destacables de esta barriada habanera es su perfecto trazado, con cuadrículas de 100 metros justos por cada costado.

Algo, además, significó en el ámbito de la ciudad un notable y diferenciador paso de avance: la racional estilización el modo de identificar las calles con letras y números, en total contraste con el pintoresco pero más complicado sistema de nombres que prevaleció para esos fines en la antigua Habana y sus primeras ampliaciones.

Hubo que esperar, sin embargo, hasta el primer cuarto del siglo XX para que se hiciera mejor realidad aquel proyecto urbanístico del ingeniero Luis Yboleón Bosque, protagonista de una de las más encomiables iniciativas de desarrollo urbano de La Habana en tiempos de la colonia.

Una barriada identitaria de esta zona de la Habana lo es "La Rampa", cinco manzanas de la calle 23 entre Malecón y L. Se trata de una zona preferida por los jóvenes para su esparcimiento pues se concentran gran cantidad de instalaciones recreativas como bares, clubes y discotecas. El más especial de todos los sitios célebres de las inmediaciones lo es, sin dudas, el Hotel Nacional de Cuba; este comparte su céntrica ubicación en relativa vecindad con otros, entre los que vale mencionar el Hotel Capri y el Hotel Habana Libre, junto a prestigiosos restaurantes, cines, representaciones de importantes líneas aéreas internacionales, etc. Por todo ello puede considerarse a La Rampa como el centro neurálgico de la vida en El Vedado, tal cual fueron en otros tiempos la Plaza de Armas o el Paseo del Prado para la ciudad.

El Vedado, constituye el centro socio-cultural por excelencia de La Habana. En sus alrededores tienen sede las principales instituciones artísticas de la ciudad como algunos de sus mejores museos y teatros, pero también las oficinas de importantes ministerios e incluso de la máxima dirección del país. Posee una alta concentración de hoteles, restaurantes, centros nocturnos, monumentos y otros atractivos turísticos, a la vez que es una de las zonas más céntricas de la urbe, en el intermedio de los desplazamientos a los diferentes puntos de interés de la capital cubana.